Aunque no está ni cerca de rivalizar con la mayor especie de ballena viviente, la ballena azul, la mayor ballena extinta que se ha descubierto se conoce como Leviathan melvillei. El nombre es un homenaje a Herman Melville, el autor de “Moby Dick”, ya que se cree que esta especie extinta era temible y feroz. Vivió en los océanos de nuestro planeta hace unos 12 o 13 millones de años.

Descubrimiento

El cráneo fosilizado de Leviathan melvillei fue encontrado en una región desértica de la costa de Perú, un área que alguna vez estuvo cubierta por el océano, en 2010. Los científicos habían encontrado previamente grandes dientes fosilizados, lo que sugería que había una especie de ballena extinta que aún no habían descubierto, pero no habían encontrado más pruebas que esa. El equipo que descubrió la criatura fue dirigido por Olivier Lambert, un paleontólogo del Museo Nacional de Historia Natural de París.

la mayor ballena

Tamaño

El cráneo que estos paleontólogos descubrieron tenía 3 metros de largo. Aunque no se encontró el esqueleto completo, se estima que el Leviatán Melvillei medía aproximadamente 60 pies de largo. Aún quedaban dientes en el cráneo fosilizado, y algunos de estos medían hasta 14 pulgadas de largo, lo que sugiere que esta ballena era un depredador feroz, y algo temible.

Dieta

Aunque es imposible estar completamente seguro de lo que comió el Leviatán Melvillei, los expertos creen que las ballenas más pequeñas, como las ballenas con barbas, fueron probablemente su principal fuente de alimento. Las líneas de desgaste de los dientes de esta ballena son verticales, y hay un gran hueco en el cráneo que habría sostenido un gran músculo de la mandíbula. Debido a estos atributos, se puede decir que el Leviatán Melvillei mordió a su presa, como la orca, en lugar de succionarla, como los cachalotes y muchas otras grandes ballenas.

Parientes

Aunque no es un antepasado directo de los cachalotes de hoy en día, Leviatán Melvillei estaba definitivamente emparentado con ellos, más probablemente como un primo lejano. Aunque tenían aproximadamente el mismo tamaño que los cachalotes modernos, hay varias diferencias evolutivas entre ellos. Por ejemplo, los cachalotes no tienen dientes en sus mandíbulas superiores. No los necesitan, ya que succionan calamares y otras presas mientras nadan, en lugar de cazar y morder su cena.