El aumento de la exposición que enfrentan los animales de los pastizales es un desafío desalentador. Los animales que viven en estas zonas planas y sin características no sólo tienen que hacer frente a las inclemencias del tiempo, sino que también tienen pocos lugares para esconderse de los depredadores. Aunque algunas especies de pastizales han desarrollado adaptaciones físicas, como la coloración críptica, muchas de las adaptaciones exhibidas son de comportamiento, como el desarrollo de la conducta de pastoreo.

Velocidad

Los animales que viven en el bosque deben maniobrar alrededor de innumerables objetos. Los animales del bosque rara vez alcanzan la velocidad máxima al correr, por lo que es más importante ser ágil que rápido. Este no es el caso de los pastizales, donde muchos animales, tanto depredadores como presas, son capaces de alcanzar velocidades increíbles. Las gacelas de Thomson (Gazella thomsonii) y otros ungulados — los más veloces de los cuales apenas pueden exceder los 40 kilómetros por hora — deben evadir a los guepardos, que alcanzan los 65 kilómetros por hora o más durante breves períodos.

Ejemplos de adaptación animal en entornos de pastizales

Comportamiento de anidación

Al carecer de árboles, las aves que viven en los pastizales deben anidar sobre o bajo el suelo. La mayoría de las especies de aves de pastizales tratan de esconder sus huevos lo más posible, depositándolos en la densa vegetación. Los ciervos asesinos (Charadrius vociferous) protegen sus huevos y crías de los depredadores mediante la exhibición de alas rotas, con la intención de alejar a los depredadores del nido. El búho madriguera (Athene cunicularia) roba una madriguera conveniente, o construye la suya propia en la que deposita de 2 a 12 huevos.

Camuflaje

Al carecer de árboles, rocas u otras estructuras para esconderse, los animales de los pastizales a menudo han desarrollado un camuflaje muy eficaz, que les permite esconderse a plena vista. La mayoría de las gacelas, el ganado y los antílopes están vestidos de colores que coinciden con la hierba y los alrededores de sus hábitats abiertos. Los depredadores como los tigres (Panthera tigris) usan su patrón naranja y negro para esconderse en la hierba y emboscar a sus presas. Los guepardos se han adaptado a los pastos de manera algo diferente, usando un patrón moteado para ocultarse.

Sistemas sociales

Los herbívoros de grandes praderas deben evadir la atención de una variedad de depredadores medianos y grandes. Algunas especies se han vuelto sociales, y forman grandes agregaciones, a veces compuestas de muchas especies diferentes. Al pastar, beber y dormir en compañía de muchas otras, las gacelas (Gazella sp.) y los impalas (Aepyceros melampus), aumentan las posibilidades de que uno de los miembros de la manada detecte un depredador y alerte al resto del grupo.

Comportamiento de madriguera

Al carecer de la protección de los árboles, los animales que viven en los pastizales deben hacer frente a las condiciones climáticas y las temperaturas extremas que acompañan al hábitat expuesto. Para ello, muchas especies cavan túneles o madrigueras que les proporcionan refugio contra el mal tiempo, y alivio contra las temperaturas extremas. Muchos roedores son excelentes excavadores y crean elaborados túneles; en el caso de los perros de la pradera (Cynomys sp.) estas madrigueras se combinan para formar complejas redes de túneles, con múltiples entradas y salidas. Además de proteger a los animales del clima, el desarrollo de la conducta de madriguera proporciona a los animales de la pradera cierta protección contra los depredadores.

Estilo de caza

Los pastizales a menudo albergan abundantes roedores e insectos, y representan terrenos de acecho potencialmente productivos para los búhos locales. Mientras que muchos búhos viven en los bosques, algunos se han adaptado a vivir cerca y a cazar en los pastizales. Los búhos de los bosques suelen cazar escudriñando el suelo mientras descansan en una percha del bosque; los que se adaptan a los hábitats de las praderas tienden a deslizarse unos pocos metros sobre el suelo antes de sumergirse en las presas localizadas. La lechuza común (Tyto alba) es un gran ejemplo de este fenómeno, aunque todavía tienden a posarse y anidar en lugares cubiertos.