Su nombre es una combinación de dos palabras griegas que significan “pies de remo” o “pies de remos”. Son diminutos crustáceos que tienen un promedio de 8/100 de pulgada, o 2 milímetros, de longitud… aproximadamente el grosor de una moneda de diez centavos. Los copépodos pueden no ser comúnmente reconocidos, pero son una parte importante de la evolución. Son un factor clave en nuestra ecología, y los científicos los han estudiado durante siglos.

Seis grados de separación

Los copépodos fascinan a los científicos por varias razones. La Asociación Mundial de Copepodólogos tiene más de 50.000 trabajos publicados que se remontan a casi 2.000 años, incluyendo observaciones de Aristóteles. A mediados de la década de 1880, los científicos comenzaron a documentar los vínculos directos e indirectos entre las especies. Comenzaron a indicar cómo los copépodos juegan un gran papel en esta fascinante cadena. Entre sus muchos beneficios, los copépodos son alimento para peces, aves y una variedad de otros animales. Estos animales son alimento para otros que eventualmente se vinculan con la alimentación y la supervivencia de los humanos.

datos interesantes sobre los copepodos

Agua, agua en todas partes

Los científicos han encontrado copépodos que viven en aguas de todo el mundo. Están en agua dulce y en los océanos desde la superficie hasta las profundidades. Están en aguas polares frías, así como en aguas termales, ríos, lagos, arroyos y cuevas. También viven en las aguas estancadas de hojarasca y neumáticos viejos. Conservadoramente, hay más de 10.000 especies de copépodos reconocidos, lo que los convierte en el animal multicelular más abundante del planeta, incluso más que los insectos.

Alimento para el pensamiento

Los copépodos mantienen limpios nuestros océanos y aguas comiendo algas, bacterias y materia muerta. También se alimentan de la larva del mosquito, lo que ayuda a controlar la malaria y otras enfermedades transmitidas por los mosquitos. Forman parte de un importante grupo ecológico conocido como alimentadores de filtro que se alimentan de partículas flotantes. Entre otros, este grupo incluye medusas y moluscos, un mejillón azul puede filtrar casi 3 galones de agua en una hora. Una sobreexplotación de ostras en la bahía de Chesapeake en Maryland una vez llevó a un impacto ecológico devastador. Sin la filtración de las ostras, hubo un crecimiento excesivo de plancton que privó al agua de oxígeno, matando a otros animales acuáticos de la bahía.

El Manantial Eterno

Su capacidad de reproducción también juega un papel interesante en la supervivencia de los copépodos. Los machos y las hembras pueden aparearse, o una hembra puede producir quistes por sí misma. Algunos quistes pueden eclosionar de inmediato, mientras que otros descansan en el fondo. Si la fuente de agua es un estanque de manantial que se seca, los quistes permanecerán enterrados hasta que vuelvan las lluvias. Los científicos han encontrado quistes de copépodos que se estiman que tienen 300 años de antigüedad. Estos quistes eclosionaron cuando fueron puestos de nuevo en el agua.