Las moscas y otros insectos tienen una habilidad única para subir por las paredes y deambular por los techos, aparentemente sin esfuerzo. Ciertos insectos tienen pies especializados que les permiten desafiar la gravedad y caminar en lugares que parecen imposibles de aferrarse. Los pelos duros, los adhesivos naturales y las grandes garras entran en juego para permitir que el insecto camine sobre superficies lisas, erguidas o al revés.

Pulvilli o Arolia

Las moscas tienen dos almohadillas en cada pie que están cubiertas con un adhesivo perpetuo hecho por el propio pie de la mosca. Estas almohadillas se llaman pulvilli, también conocidas como arolia, y están cubiertas con un pegamento natural especial hecho de azúcares y aceites. Esta mezcla es lo suficientemente fuerte para llevar el cuerpo del insecto mientras atraviesa los obstáculos en su camino. Hay suficiente de este pegamento para corresponder al tamaño del insecto.

como suben las moscas y otros insectos a las paredes

Setae

Las almohadillas de los pies están cubiertas con pequeños pelos que tienen puntas planas y huecas. Estos pelos especializados se conocen como setae y son los conductos a través de los cuales los aceites y azúcares adhesivos se transmiten a la almohadilla del pie. Cada vez que el pie entra en contacto con la superficie, el adhesivo de las almohadillas se conecta y se adhiere a esa superficie. Por eso las moscas tienden a dejar pequeñas y grasientas huellas dondequiera que vayan.

Dos grandes garras

Cada pie tiene un par de grandes garras que la mosca utiliza para retirar sus pies de la pared o el techo, lo que le permite caminar aunque sus pies estén pegados a la superficie. Para levantar el pie, la mosca presiona hacia abajo con las garras y tuerce el pie un poco para sacarlo de la superficie. Cada paso que da implica este proceso, que puede ser realizado tan rápidamente, que el insecto ni siquiera parece detenerse al caminar.

Pelos diminutos en el pie

Las patas de los insectos a menudo tienen pelos microscópicos como cerdas, que son lo suficientemente rígidos para encontrar las pequeñas inconsistencias en las superficies. La mayoría de los materiales de techo y pared como la madera, el yeso, los azulejos de techo e incluso el hormigón y el vidrio, tienen fosas y agujeros muy pequeños, lo que los hace porosos. Los insectos pueden sentir los agujeros y las fosas en la superficie y se agarran a ellos con los pelos rígidos de la parte inferior de sus pies. Esto mantiene al insecto atado a la superficie.