Los gecos son criaturas diminutas con muchos depredadores naturales. Serpientes, ranas, pájaros pequeños y otros reptiles más grandes, todos cazan gecos. Como resultado, los gecos se han convertido en maestros en la defensa de sí mismos. Parte de su mecanismo de defensa es pasivo – correr y esconderse – pero algunos gecos pueden volverse agresivos cuando se enfrentan o cuando tienen miedo.

Perdiendo sus colas

Probablemente el mecanismo de defensa más conocido de las salamanquesas es la pérdida de la cola. Así es como suena: cuando un geco es agarrado por la cola, la cola se desprende y sigue moviéndose por sí misma. Esto distrae al depredador lo suficiente como para permitir que el geco huya. Perder la cola no le causa al geco ninguna lesión, sólo una mínima pérdida de sangre. La cola entonces se regenera por sí misma, por lo que puede ser utilizada como medio de defensa y escapar de nuevo si es necesario.

como se protegen las salamanquesas

Un poco de camuflaje

Algunos, pero no todos los gecos pueden cambiar de color a voluntad para imitar el entorno. Esto les permite protegerse mezclándose con su entorno y volviéndose casi invisibles para los depredadores. Por ejemplo, la salamanquesa de cola de hoja satánica, que vive en los bosques de Madagascar, puede cambiar de naranja a verde y de marrón a amarillo, dependiendo de los colores del bosque que le rodea.

Usando sus sentidos

Las salamanquesas tienen una vista, un oído y un olfato excelentes. Estos sentidos son muy útiles cuando acechan a la presa, la mayoría de las salamanquesas cazan insectos para alimentarse, pero también para alertar a las salamanquesas de que hay un depredador cerca. Una vez que se detecta un depredador, cada geco reacciona de manera diferente. Algunos pueden correr a gran velocidad, mientras que otros pueden quedarse muy quietos y tratar de mezclarse con la esperanza de que no sean vistos. Este es un mecanismo de defensa pasivo.

Y algunos dientes también

No todos los gecos muerden. Algunos son tímidos y se mantienen alejados del contacto humano o animal tanto como sea posible. Otros gecos morderán si otros animales o dedos humanos se acercan demasiado, incluso si no tienen la intención de hacerles daño. Por ejemplo, las salamanquesas de Tokio, coloridas salamanquesas de hasta 12 pulgadas, muerden sin mucha provocación. Los gecos leopardo, por otro lado, son amigables y dóciles y es mucho menos probable que muerdan para defenderse.