Los brazos de un pulpo le dan una clara ventaja en una pelea submarina, pero eso no es todo lo que hacen. Sus tentáculos son fuertes, flexibles y prescindibles, permitiéndole manipular su entorno, navegar con facilidad e incluso alimentarse. Sin sus brazos (y piernas), no sería capaz de cuidarse a sí mismo o escapar de posibles depredadores.

Luchas de brazo

Los tentáculos del pulpo son fuertes, y con las filas de ventosas en cada uno, es capaz de usarlos como herramientas poderosas para atrapar a la presa y defenderse de los posibles atacantes. Los brazos son lo suficientemente largos y fuertes como para envolver a otros animales, mientras que las ventosas le ayudan a adherirse a su carne o caparazón. Mientras que normalmente usa su pico para morder a su presa e incluso infectarla con veneno, usa sus brazos para enrollar a su enemigo y así poder dar ese golpe.

como ayudan los brazos de un pulpo a sobrevivir

Caminando por ahí

Aunque técnicamente pueden ser considerados como piernas, dos de los tentáculos de un pulpo le permiten navegar más fácilmente en su entorno. Utiliza dos tentáculos dedicados a “caminar” por el fondo del océano o a empujar, dándose impulso a sí mismo. En cuanto a los otros seis, puede usarlos, junto con sus ventosas, para escalar y navegar por las superficies submarinas. Debido a que uno de sus más valiosos mecanismos de defensa es la capacidad de camuflarse, permanecer cerca de la superficie es crítico para la supervivencia del pulpo.

Liberarse

Aunque los brazos del pulpo son rompibles, esto los hace más valiosos para la supervivencia de la criatura, no menos. Si un pulpo queda atrapado o atrapado en una pelea que no puede esperar ganar, puede arrancar uno o varios tentáculos para liberar el resto de su cuerpo, dándole la oportunidad de escapar. Esto tampoco lo deja lisiado: sus brazos vuelven a crecer después de ser arrancados, por lo que puede seguir viviendo exactamente como lo hacía antes.

Ayudas para comer

Los tentáculos de un pulpo son una herramienta valiosa cuando está comiendo, y no sólo porque las ventosas de sus brazos tienen la capacidad de saborear. Sus brazos son lo suficientemente fuertes como para rasgar y abrir los caparazones, permitiéndole romper la línea de defensa más fiable de un crustáceo y succionar la comida de su interior. Debido a que sus brazos son tan largos, fuertes y flexibles, también es capaz de llegar a las grietas bajo el agua, agarrar pequeñas criaturas y sacarlas para comerlas.