Las tortugas bobas (Caretta caretta) son criaturas marinas que pueden encontrarse en casi todos los océanos tropicales y templados del mundo. A pesar de su amplia distribución, su número está disminuyendo y la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza las considera en peligro de extinción. La disminución de sus números se debe principalmente a la perturbación humana, pero varias adaptaciones les ayudan a sobrevivir en su hábitat natural.

Sal de procesamiento

Las caguamas necesitan beber, pero como una tortuga marina, sólo disponen de agua salada. Sin embargo, sus cuerpos tienen una forma de superar este problema. Las caguamas tienen glándulas salinas especiales cerca de sus ojos que pueden excretar altas concentraciones de sal. Por lo tanto, son capaces de beber agua de mar salada sin deshidratarse o enfermarse. Al excretar el exceso de sal, parece que estas tortugas están llorando. Las personas que presencian el desove de las tortugas bobas a menudo dicen que lloran por sus crías, cuando en realidad sólo están eliminando la sal de sus cuerpos.

ciclo de vida de una tortuga mordedora

Nadar y bucear

Las grandes y fuertes aletas en forma de remos que poseen las tortugas bobas les permiten nadar hábilmente a través del océano. También son extremadamente hábiles en el buceo. Como reptiles, necesitan respirar el oxígeno de la superficie, pero estas tortugas pueden bucear hasta 20 minutos sin respirar. Si descansan, pueden pasar sin respirar durante varias horas. Pueden hacerlo alejando la sangre de las zonas más tolerantes a los bajos niveles de oxígeno y redirigiéndola a zonas más vitales como el corazón, el cerebro y el sistema nervioso central.

Cena

Aunque son principalmente carnívoras, las tortugas bobas se han adaptado para convertirse en comensales generalizadas, lo que significa que siempre es probable que encuentren algo que comer para la cena. Además de una gama de criaturas marinas, estas tortugas también comerán algas y otras materias vegetales, si es necesario. Las caguamas también pueden depredar especies que otros no pueden romper. Las criaturas de caparazón duro, percebes, buccinos y cangrejos herradura, no tienen ninguna oportunidad contra sus grandes y poderosas mandíbulas.

Evitar la depredación

Dado que las tortugas bobas son las más grandes de todas las tortugas marinas de caparazón duro, ya que alcanzan de 30 a 40 pulgadas de largo y hasta 250 libras, su tamaño por sí solo suele ser suficiente para evitar la depredación. Aunque no pueden retraer la cabeza y las extremidades en su caparazón como las tortugas terrestres, este duro apéndice, además de la piel escamosa de sus cabezas y cuellos, les ofrece mucha protección contra los depredadores que de otra manera podrían verse tentados a atacar.